Por qué tu mejor comercial no sabe liderar el equipo: lo explica el modelo DISC
Ascender al comercial que más vende a jefe de equipo no es garantía de nada. Un estudio académico y el modelo DISC explican por qué, y qué hacer con esa información.
Ascendéis al comercial que más vende del equipo. Seis meses después, el equipo rinde peor, él vende la mitad de lo que vendía y alguien en el comité dice la frase de siempre: «no tiene madera de líder».
Esto no es una anécdota aislada. Es un patrón lo bastante consistente como para que tres economistas de Minnesota, MIT y Yale lo estudiaran con datos reales de decenas de miles de comerciales en más de cien empresas.
Lo que dice el estudio
Alan Benson, Danielle Li y Kelly Shue publicaron en 2019, en la Quarterly Journal of Economics, un estudio llamado «Promotions and the Peter Principle». Analizaron datos de rendimiento de ventas y decisiones de promoción en organizaciones comerciales reales, y encontraron algo muy concreto: duplicar las ventas de un comercial aumenta su probabilidad de ser ascendido a manager en un 14,3% respecto a la probabilidad base, y ese ascenso suele venir acompañado de una caída en las ventas del equipo que pasa a liderar.
La conclusión no es que las empresas se equivoquen por despiste. Es que promocionan en función del rendimiento que ya pueden medir (las ventas) en lugar del rendimiento que necesitarían predecir (la gestión de personas), porque lo segundo es mucho más difícil de anticipar antes de dar el ascenso. El resultado es el Principio de Peter en estado puro: se asciende a alguien hasta que llega a un puesto para el que no tiene las herramientas, y ahí se queda.
Por qué la intuición no basta para explicar el bloqueo
Cuando un comercial ascendido a manager empieza a fallar, la explicación fácil siempre es de personalidad: «le falta empatía», «es demasiado blando», «se le ha subido a la cabeza». El problema de estas etiquetas es que describen el síntoma, no la causa, y no dan ninguna pista sobre qué hacer al respecto.
Cuatro reacciones distintas ante la misma presión
El modelo DISC no mide inteligencia ni personalidad fija, sino cómo canaliza cada persona su energía en cuatro vectores: Decisión (D), Influencia (I), Serenidad (S) y Cumplimiento (C). Aplicado a un comercial que acaba de convertirse en manager, ayuda a explicar reacciones que de otra forma parecen solo cuestión de carácter.
- El perfil D suele ser el que más rápido cierra tratos, porque decide sin pedir permiso. En su nuevo puesto, esa misma rapidez se convierte en el hábito de resolver por el equipo en lugar de con el equipo: decide y comunica, en vez de delegar y esperar a que el equipo llegue a su propia conclusión.
- El perfil I construye relación con facilidad, y esa cualidad no desaparece al ascender, solo cambia de objetivo. En vez de ganarse al cliente, empieza a necesitar caer bien a su propio equipo, y eso le sale caro justo en el momento en que tiene que dar una mala noticia o cortar una conversación que se ha alargado demasiado.
- El perfil S rinde mejor cuanto más estable es el terreno, así que un conflicto de equipo activa el instinto contrario al que necesitaría: en lugar de intervenir, prefiere esperar a que se resuelva solo, aunque eso signifique alargar un problema durante semanas.
- El perfil C confía en el proceso más que en la intuición, lo cual es una ventaja vendiendo y un obstáculo liderando: cuando toca tener una conversación incómoda sin un guion claro, tiende a posponerla mientras sigue recopilando información que nunca acaba de ser suficiente.
Se puede diagnosticar, así que se puede entrenar
Nadie espera que un comercial domine la gestión de objeciones sin haberla practicado antes. Aun así, es habitual esperar que un manager recién ascendido sepa dar feedback duro o resolver un conflicto de equipo desde el primer día, sin haber tenido ocasión de prepararlo.
Saber qué perfil tiene la persona que vas a ascender no sirve para descartarla. Sirve para saber exactamente qué conversación necesita ensayar antes de tener que improvisarla delante de su equipo real.
El perfil D necesita practicar cómo delegar sin limitarse a dar órdenes, algo que empieza desde el primer onboarding con su equipo. Los perfiles I, S y C comparten un mismo punto ciego: evitan la conversación de feedback incómoda de formas distintas (sobrecomunicando, posponiendo o refugiándose en datos), y esa es la conversación que conviene practicar con un cliente simulado antes de tenerla por primera vez con una persona real.
FAQS
Es la tendencia de las organizaciones a ascender a alguien en función de su rendimiento actual, hasta que llega a un puesto donde ese mismo rendimiento ya no le sirve. Un estudio de Benson, Li y Shue publicado en la Quarterly Journal of Economics encontró evidencia de este patrón específicamente en equipos comerciales.
No está pensado como filtro de selección, sino como herramienta de diagnóstico. Ayuda a entender qué conversaciones de liderazgo le van a costar más a una persona concreta según su perfil conductual, para poder entrenarlas antes del ascenso, no después del primer conflicto.
Porque las habilidades que hacen destacar a un comercial (persuasión, cierre, resistencia al rechazo) no son las mismas que necesita un manager (delegar, dar feedback incómodo, gestionar conflictos). El estudio de Benson, Li y Shue muestra que el rendimiento de ventas previo no predice bien el rendimiento como manager.
Sí. Las conversaciones más difíciles de un manager (dar feedback duro, gestionar un conflicto, negociar una expectativa) se pueden practicar mediante role play antes de tenerlas por primera vez con el equipo real, igual que se practican las objeciones de venta antes de una llamada.
Ninguno tiene más dificultad en términos absolutos, cada uno se bloquea en un punto distinto: el perfil D tiende al autoritarismo, el I a evitar el feedback incómodo, el S a posponer conflictos y el C a refugiarse en datos. Identificar cuál es tu patrón es el primer paso para entrenarlo.